La Semana Santa

La Semana Santa

Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la Semana Santa de Toledo posee varios atractivos que la hacen digna de ver, y sobre todo sentir en primera persona. El arraigo religioso que ha tenido siempre la ciudad de Toledo, junto al escenario que ofrecen sus recónditas callejuelas, propician un ambiente peculiar y de recogimiento que es difícil de explicar con palabras, ya que debe sentirse participando en ella. Al margen de la fe personal de cada individuo, merece la pena contemplar las diferentes procesiones que recorren numerosas calles del Casco Histórico, participando directamente en ellas, o simplemente como mero espectador disfrutando de las imágenes que salen a la calle acompañadas por penitentes con sus peculiares hábitos.

Las procesiones más multitudinarias salen a última hora de la tarde, mientras el sol esconde poco a poco sus rayos, y recorren las principales calles del Toledo histórico. Mientras que las procesiones más “íntimas”, lo hacen en un horario más tardío, a última hora de la noche o primera hora de la madrugada, y su recorrido se dispersa por calles más estrechas y escondidas del Casco Histórico. Hasta no hace muchos años estas últimas procesiones eran seguidas por unos pocos espectadores, que esperaban pacientemente a su paso. Pero en los últimos años, atraídos precisamente por este recogimiento y su original recorrido, se han convertido en procesiones en las que hay que llegar con un poco de antelación para coger un buen sitio donde poderlas contemplar.

Y resultaría complicado elegir alguna para recomendar, porque cada una de ellas tiene un encanto especial para no perderse: la Procesión del Cristo Redentor con los cantos del Miserere por los Cobertizos, la del Cristo de la Vega saliendo de la Catedral y regresando a su ermita de madrugada bajando por la Puerta del Cambrón, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad acompañada por cientos de damas de su hermandad con la típica mantilla y de riguroso luto…

Un momento muy especial es el de la tarde del Jueves Santo, ya que tras la celebración de los Santos Oficios, las iglesias y conventos de la ciudad permanecen abiertas para que todos los fieles puedan acudir a rezar ante el Monumento. Momento que también puede ser aprovechado por todo aquel que lo desee, manteniendo el lógico respeto, para visitar y admirar estas iglesias y conventos que no siempre son fáciles de visitar.

El viajero podrá comprobar que en la Semana Santa de Toledo no existe el mismo bullicio típico de las poblaciones andaluzas, sino más bien un recogimiento más propio de las ciudades castellanas. Una festividad que merece la pena conocer.

Podrá disponer de más información en la web www.semanasantatoledo.com