Curioso es el caso de esta población, y es que recibe el nombre debido a la construcción de un magnífico puente en el siglo XIV por el Arzobispo de Toledo don Pedro Tenorio. Y alrededor  de ese puente comenzó a crecer un asentamiento, ya que era lugar de paso no solamente hacia Extremadura, sino también hacia Ávila y Lisboa. Aún hoy en día el puente es el mayor atractivo para los turistas y visitantes, con sus ocho arcos originales, que dieron paso a once en el siglo XVIII para prevenir las riadas, y que se conserva en perfecto estado.

Pero no es el único patrimonio arquitectónico digno de ver, ya que podremos deleitarnos con la iglesia de Santa Catalina, el convento de los Franciscanos, o la ermita de Nuestra Señora de la Bienvenida si hablamos de edificios religiosos. Pero además hay otras construcciones civiles como los molinos de Santa Catalina, el Rollo, y la Casa de Diego de Villarroel en un entramado de traza medieval.

Pero si hay algo por lo que Puente del Arzobispo es mundialmente famosa es por su cerámica, a la altura de la de Toledo o Talavera de la Reina, pero con características propias.

Una visita a aproximadamente una hora y veinte minutos en coche desde el Camping el Greco.

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