Plaza de Zocodover

Plaza de Zocodover

Tiene esta plaza forma de cuadrilátero irregular, y a pesar de que no posee gran valor arquitectónico es la más popular de la ciudad. No en vano en ella se desarrollan los principales actos sociales multitudinarios: manifestaciones, procesiones, verbenas, etc. Es el reflejo de la evolución de Toledo. Históricamente consta la existencia de un espacio abierto en este mismo lugar desde época musulmana, aunque posiblemente ya existiera desde la romana. El propósito de tal espacio era el de facilitar un amplio terreno para poder combatir con el enemigo en caso de que éste hubiera atravesado previamente la muralla de Alficén, cuya puerta, llamada de Bab Al-Jayl (Puerta de los Caballos), se ubicaba donde hoy el Arco de la Sangre. Aún podemos observar en la parte trasera de dicho arco los vestigios de su época árabe.

Juan de Herrera comenzó en 1596 una reforma total de la plaza al ser ésta destruida en gran parte por un devastador incendio, proyecto que fue interrumpido ante la oposición del Cabildo Catedralicio. En 1936, a consecuencia de los bombardeos sufridos por el vecino Alcázar durante la Guerra Civil, la plaza quedó reducida a escombros, por lo que fue reconstruida en 1945 con el aspecto que presenta hoy.

El nombre de Zocodover procede del vocablo árabe Suq al Dawwab (Mercado de las Bestias), al utilizarse esta plaza como un zoco donde se trataba con reses de ganado. Durante la Edad Media se celebraban aquí las ejecuciones públicas de criminales y condenados por la Inquisición, función que fue trasladada extramuros al resultar extremadamente desagradable. Hasta principios del XIX conocemos la utilización en la plaza de un utensilio llamado Clavicote, siendo éste similar a una jaula donde se exponían los cadáveres de los ahogados en el río y de los indigentes sin medios para ser sepultados. Junto a ellos se depositaban una serie de cepillos para que los caritativos ciudadanos contribuyesen a costear su sepelio.

Hoy en día es el centro neurálgico del Casco Histórico de Toledo, y a su alrededor se agolpan los más importantes monumentos y el día a día de la ciudad.

Fuente: Jesús-José Cerdeño Vozmediano